China ha sufrido un descenso en su crecimiento económico, lo que ha generado una gran preocupación en la comunidad internacional. El descenso ha sido atribuido a la debilidad de la demanda interna y a la guerra en Irán, que ha afectado los precios del petróleo. El gobierno chino ha anunciado que está tomando medidas para estimular la economía y evitar que se repitan estos incidentes.

