El Ministerio de Defensa de Corea del Sur anunció planes para ampliar la zona de operaciones de su unidad naval Cheonghae, que hasta ahora ha patrullado aguas frente a Somalia y el Golfo de Adén, hacia el estrecho de Hormuz, una vía crucial para el tránsito de crudo. La propuesta incluye el despliegue de aviones de patrulla marítima P-3C Orion y un equipo especializado en desactivación de explosivos (EOD) en la zona de Duqm, en la costa de Omán.
Esta iniciativa surge en un contexto de creciente presión de Estados Unidos, que ha instado a sus aliados a garantizar la libre circulación de mercancías en el estrecho, donde la presencia de minas y ataques de pequeños buques ha aumentado en los últimos meses. Corea del Sur, como uno de los mayores importadores de petróleo del mundo, busca proteger sus intereses energéticos y contribuir a la estabilidad del comercio internacional.
El gobierno surcoreano subraya que la misión será de carácter defensivo y no interferirá con la soberanía de Irán ni de Omán. Sin embargo, la operación podría generar tensiones con Teherán, que ha acusado a potencias occidentales de militarizar la zona. Por su parte, Omán ha expresado su apoyo a la iniciativa, destacando la importancia de la seguridad marítima para su economía.
Expertos en seguridad marítima consideran que la presencia de Corea del Sur podría disuadir actos de piratería y sabotaje, pero advierten que la escalada militar en el estrecho podría complicar las negociaciones diplomáticas en torno al programa nuclear iraní. La comunidad internacional observará de cerca la evolución de esta misión y sus repercusiones en la dinámica de poder del Golfo Pérsico.


