En Serbia, el candidato respaldado por Donald Trump, Aleksandar Vučić, fue derrotado en las elecciones parlamentarias, mientras que en Brasil el hijo de Jair Bolsonaro, Flavio Bolsonaro, no logró obtener la presidencia. Ambos resultados fueron interpretados como un rechazo a la influencia del expresidente en la política local.
Los analistas señalan que la derrota de Vučić, quien había mantenido una postura pro‑Estados Unidos, abre la puerta a una mayor influencia de la Unión Europea y de Rusia en los Balcanes. En Brasil, la derrota de Flavio Bolsonaro refuerza la posición del actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien ha adoptado una postura más independiente respecto a la política exterior de EE. U.
Para Trump, la pérdida de estos aliados significa una reducción de su capacidad para movilizar apoyo a nivel internacional, particularmente en temas como la política de sanciones a Rusia y la agenda de energía. La ausencia de representantes afines en los gobiernos de Serbia y Brasil limita su influencia en foros multilaterales.
A nivel interno, la noticia alimenta la narrativa de que la figura de Trump sigue polarizando la política estadounidense, mientras sus seguidores buscan nuevas vías para mantener su relevancia en la arena internacional.


