A partir del 30 de octubre de 2026, la Casa Blanca anunció la eliminación de aranceles sobre una serie de productos canadienses, entre los que se incluyen ciertos tipos de maquinaria industrial y componentes electrónicos. La medida forma parte de una revisión de la política comercial que busca reducir la presión de los sectores empresariales estadounidenses antes de las elecciones de medio término.
El Departamento de Comercio de EE.UU. señaló que la eliminación de estos aranceles impulsará la competitividad de las empresas canadienses en el mercado estadounidense, generando beneficios mutuos y reforzando la cadena de suministro norteamericana. Por su parte, el gobierno canadiense recibió la noticia con optimismo, anticipando un aumento de exportaciones que podría superar los 2 mil millones de dólares en los próximos doce meses.
Políticamente, la decisión se interpreta como un intento del presidente de ganar el apoyo de los votantes empresariales y de los sindicatos industriales, que han expresado su preocupación por los costos de los aranceles. Los analistas señalan que, aunque la medida es limitada, podría influir en la percepción de la gestión económica del gobierno en el contexto electoral.
Sin embargo, algunos críticos advierten que la reducción de aranceles podría afectar a sectores manufactureros estadounidenses que compiten directamente con los productos canadienses, generando tensiones en otras áreas del comercio bilateral.

