El martes 1 de noviembre de 2026 se celebraron en Estados Unidos las elecciones de medio término, en las que se renovaron los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 del Senado. Según los datos publicados por Al Jazeera y France 24, la fase de voto anticipado batió récords, superando los 50 millones de votos emitidos antes del día de la elección.
Los demócratas buscan recuperar la mayoría en la Cámara y evitar que los republicanos consoliden su control del Senado, mientras que el Partido Republicano intenta mantener la mayoría que obtuvo en 2022. Las campañas de ambos bloques se intensificaron en los últimos días, con visitas de alto nivel, anuncios publicitarios y una fuerte presencia en redes sociales.
Los resultados preliminares indican que varios distritos clave, como el 5.º de Ohio y el 12.º de Florida, presentan márgenes extremadamente estrechos, lo que sugiere que el conteo definitivo podría tardar varios días. Además, la alta participación anticipada ha sido interpretada como una señal de mayor polarización y de un electorado más movilizado que en elecciones anteriores.
Los analistas advierten que, de confirmarse una mayoría demócrata en la Cámara, el Congreso podría impulsar una agenda de gasto social y de regulación de la tecnología, mientras que un Senado dominado por los republicanos mantendría una postura más conservadora en temas de defensa y energía. El desenlace de estas elecciones tendrá repercusiones directas en la política interna de EE.UU. y en su posición frente a China, Rusia y la OTAN.


