El 25 de octubre de 2026 los ciudadanos búlgaros acudieron a las urnas para elegir al nuevo presidente de la República. La jornada electoral se desarrolló en medio de una atmósfera de incertidumbre provocada por la prolongada guerra entre Rusia y Ucrania, que ha reconfigurado las prioridades de seguridad en toda Europa del Este.
Los dos candidatos más votados, el ex‑presidente Rumen Radev y el líder de la oposición Kiril Petkov, coincidieron en condenar los recientes ataques con drones contra buques civiles en el Mar Negro, atribuidos a milicias respaldadas por Moscú. Sin embargo, sus posturas difieren respecto a la política de acercamiento con Rusia y la profundización de los lazos con la OTAN.
Radev, veterano de la milicia y figura cercana al Kremlin, aboga por una política de equilibrio que mantenga canales de diálogo con Moscú para evitar mayores tensiones en la región. Petkov, por su parte, propone reforzar la integración euroatlántica y aumentar la cooperación militar con los aliados de la UE, argumentando que la seguridad de Bulgaria depende de una postura firme contra la agresión rusa.
Los resultados preliminares indican una estrecha contienda, lo que sugiere que la segunda vuelta, de ser necesaria, podría redefinir la orientación geopolítica de Bulgaria en los próximos años, con implicaciones directas para la cohesión de la OTAN en su flanco oriental.
