Según la última encuesta realizada por Gallup, el 68 % de los votantes republicanos y el 55 % de los independientes creen que el proceso electoral en Estados Unidos está viciado. En contraste, solo el 31 % de los demócratas comparte esa percepción.
Los resultados reflejan una tendencia creciente de desconfianza en las instituciones electorales, alimentada por acusaciones de fraude sin pruebas sustanciales y la proliferación de teorías conspirativas en redes sociales. Este clima de sospecha se intensifica a medida que se acercan las elecciones de medio término, programadas para noviembre de 2026.
Expertos en ciencia política advierten que la erosión de la confianza pública puede traducirse en una menor participación electoral y en la legitimación de medidas extremas, como reformas legislativas que restringen el acceso al voto. Además, la polarización podría dificultar la cooperación bipartidista en temas críticos como la seguridad nacional y la economía.
El estudio también señala que la brecha de confianza es más pronunciada entre los votantes de edad media y mayor, quienes recuerdan los debates sobre la integridad electoral posteriores a las elecciones de 2020. La persistencia de esta desconfianza plantea desafíos para la estabilidad democrática de EE. UU.


