El 2 de noviembre de 2024, la candidata pro‑diálogo con Moscú, Iliana Iotova, obtuvo la mayoría de los votos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Bulgaria, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar el cargo. Su triunfo se dio en un contexto de creciente preocupación por la seguridad del Mar Negro, donde la presencia militar rusa y las tensiones con Ucrania generan un clima de alerta en la región.
Iotova, quien ha manifestado su oposición a la entrega de ayuda militar a Ucrania, promete una política exterior basada en el diálogo y la reducción de la confrontación con Rusia. Esta postura contrasta con la línea tradicionalmente pro‑occidental de los gobiernos búlgaros, que forman parte de la OTAN y la UE, y que han apoyado sanciones contra Moscú.
Los analistas internacionales advierten que la elección podría debilitar la cohesión de la alianza atlántica en el sureste europeo. Un presidente que favorezca la negociación con Rusia podría dificultar la coordinación de la OTAN en el Mar Negro, una zona estratégica para el tránsito de energía y la seguridad marítima.
Sin embargo, Iotova también ha asegurado que mantendrá los compromisos de Bulgaria con la UE y la OTAN, aunque buscará equilibrar la relación con Moscú para evitar una mayor polarización. El futuro de la política de defensa búlgaro dependerá de cómo el nuevo mandatario concilie sus proclamas de diálogo con las exigencias de sus socios occidentales.

