Negociadores estadounidenses llegaron este sábado a Pakistán para iniciar conversaciones de alto el fuego con Irán, en un intento por poner fin a la guerra que ha dejado más de 1.953 muertos en Líbano desde marzo, según el Ministerio de Salud libanés. Las conversaciones se producen en medio de profundas divisiones dentro del régimen iraní sobre cómo abordar las demandas estadounidenses e israelíes.
El presidente Trump acusó a Irán de no cumplir con los acuerdos sobre el Estrecho de Ormuz, calificando su manejo del estratégico paso marítimo como "muy pobre". Esta crítica se produce mientras Irán ha demostrado que el control del estrecho es su arma más potente, más eficaz que su capacidad nuclear, según análisis de expertos.
En Líbano, la situación se describe como una "tormenta perfecta" tras la última oleada de ataques israelíes. Aunque Israel y Líbano sostendrán un diálogo en Washington, el embajador israelí en Estados Unidos aseguró que no discutirán un alto el fuego con Hezbolá.
Mientras tanto, las consecuencias de la guerra continúan afectando a Europa, con aeropuertos en alerta por falta de combustible pese al alto el fuego entre Irán y EE.UU. La guerra ha expuesto la vulnerabilidad de las cadenas de suministro energético globales y ha puesto de relieve las limitaciones estratégicas de Estados Unidos, que, a pesar de sus capacidades tácticas, parece haber emergido como un "poder descontrolado" en la escena internacional.
Las conversaciones en Pakistán representan un momento crítico para determinar si las partes pueden superar sus diferencias y alcanzar un acuerdo duradero, o si las divisiones internas en Irán y las demandas contradictorias de las partes involucradas condenarán los esfuerzos de paz al fracaso.