El 27 de octubre de 2026 los ciudadanos israelíes acudieron a las urnas en una contienda marcada por la guerra en Gaza y la amenaza de un conflicto con Irán. El primer turno mostró una ventaja estrecha del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien busca mantenerse al frente del gobierno, mientras que el general retirado Gadi Eisenkot lidera una lista que ha captado el apoyo de sectores nacionalistas.
Un exfuncionario de la OLP, citado por Al Jazeera, señaló que, dadas las circunstancias electorales, una coalición entre Netanyahu y Eisenkot es factible y podría consolidarse rápidamente para presentar una postura firme ante los desafíos de seguridad. Esta posible alianza, sin embargo, enfrenta la presión de los partidos centristas y de la comunidad internacional, que observan con cautela cualquier giro que pueda intensificar la respuesta militar en Gaza o escalar la tensión con Irán.
Paralelamente, en la ciudad mixta de Lod, donde conviven aproximadamente dos millones de ciudadanos palestinos con la mayoría judía, la campaña electoral ha puesto de relieve la coexistencia frágil. Los residentes describen episodios de confrontación y desconfianza que podrían traducirse en un factor decisivo para los votantes locales, cuyo apoyo puede inclinar la balanza en distritos clave.
Los resultados finales, que se esperan en los próximos días, determinarán no solo la composición del gabinete, sino también la dirección de la política exterior israelí, incluida la estrategia en Gaza y la postura frente a Irán. La comunidad internacional seguirá de cerca cualquier anuncio de coalición, pues su configuración influirá en la estabilidad regional y en los esfuerzos de mediación en curso.

