Rusia está próxima a concluir la construcción de un complejo radar de gran envergadura en la región de Kaliningrado, según expertos de defensa. El sistema, que combina tecnología de detección de largo alcance y capacidades de seguimiento múltiple, se ubica a escasa distancia de las fronteras con Polonia y Lituania, miembros de la OTAN.
Las autoridades de la alianza han expresado su preocupación, señalando que el radar podría alterar el equilibrio estratégico en el Báltico al mejorar la capacidad rusa de monitorear el espacio aéreo y detectar misiles balísticos. La instalación también podría integrarse con sistemas de defensa antimisiles existentes.
Este desarrollo se produce en medio de una escalada de tensiones entre Moscú y la OTAN, tras la reciente expansión de ejercicios militares en la zona y la denuncia de actividades de espionaje. Analistas advierten que la presencia del radar podría desencadenar una carrera armamentista en la región.
Aún no se ha anunciado una fecha oficial de puesta en marcha, pero se espera que el radar entre en operación antes de fin de año, lo que obligará a la OTAN a reevaluar sus planes de vigilancia y defensa en el flanco oriental.

