El 5 de noviembre de 2026, la Lista Estudiantil, una coalición de partidos progresistas, obtuvo una victoria contundente en las elecciones generales de Serbia, capturando el 55 % de los votos y la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. Inmediatamente después del escrutinio, las autoridades anunciaron una campaña de limpieza política que incluye la detención de varios exministros, altos funcionarios del sector público y periodistas críticos.
Los arrestos se enmarcan dentro de lo que el gobierno describió como una “lucha contra la corrupción” y la “seguridad del Estado”. Sin embargo, observadores internacionales y organizaciones de derechos humanos han denunciado que muchas de las detenciones parecen dirigidas a silenciar a la oposición y consolidar el control del poder por parte de la nueva mayoría.
La comunidad europea ha expresado su preocupación, advirtiendo que estas acciones podrían afectar las negociaciones de Serbia para la adhesión a la UE y su participación en los programas de asistencia militar de la OTAN. Por su parte, el presidente de la Asamblea, Ivana Petrović, aseguró que los procesos judiciales se llevarán a cabo con total transparencia y respeto a la legislación nacional.
En el contexto regional, la inestabilidad interna de Serbia podría repercutir en los Balcanes occidentales, donde ya existen tensiones étnicas y disputas territoriales. La UE y la OTAN siguen monitoreando de cerca la situación, mientras que los partidos de oposición locales llaman a protestas masivas para exigir garantías democráticas.



