Donald Trump, expresidente de los Estados Unidos, declaró en una rueda de prensa que iniciará una campaña de 32 días antes de las elecciones intermedias de noviembre de 2026. El objetivo, según el propio Trump, es movilizar a sus seguidores y presentar un programa de reformas que, según él, ha sido ignorado por la administración actual.
La medida ha sido recibida con escepticismo por varios analistas políticos, quienes señalan que las encuestas recientes muestran una caída en la popularidad del exmandatario. Sin embargo, sus partidarios argumentan que la campaña podría reactivar la base republicana y presionar a los candidatos del partido en contiendas clave.
El anuncio también ha generado preocupación entre los demócratas, que temen que la presencia de Trump en la contienda pueda polarizar aún más el electorado y afectar la participación de votantes indecisos. En el Congreso, varios senadores republicanos han expresado su deseo de distanciarse de la figura de Trump para evitar divisiones internas.
En el contexto internacional, la reaparición de Trump en la escena política estadounidense podría influir en la postura de EE.UU. frente a temas como la OTAN, el comercio con China y la política migratoria. Observadores de política exterior advierten que cualquier cambio brusco en la agenda interna podría repercutir en la estabilidad de alianzas estratégicas.

