El gobierno colombiano, encabezado por el presidente de ultraderecha Abelardo de la Espriella, inauguró oficialmente su nueva embajada en la zona occidental de Jerusalén, convirtiéndose en el último país latinoamericano en reconocer la capital israelí. La ceremonia, celebrada ante la presencia de autoridades israelíes, incluyó el izado de la bandera colombiana y la entrega de las placas conmemorativas.
Simultáneamente, el Ministerio de Comercio exterior anunció la reactivación del tratado de libre comercio firmado en 2013, que había sido suspendido en 2022 por diferencias políticas. El acuerdo contempla la eliminación de aranceles en sectores como agricultura, tecnología y servicios, y se espera que impulse el intercambio bilateral en más de 1.200 millones de dólares al año.
La medida ha sido recibida con elogios por parte del gobierno israelí y por grupos empresariales que ven oportunidades de inversión. Sin embargo, varios países de la región y organizaciones internacionales han expresado su preocupación, argumentando que la decisión vulnera el consenso internacional sobre el estatus de Jerusalén y podría complicar los esfuerzos de paz en Oriente Medio.
En el plano interno, la apertura de la embajada ha generado protestas de organizaciones de derechos humanos y de la oposición política, que denuncian una alineación ideológica con políticas consideradas controvertidas en la región. El Congreso colombiano anunciará un debate para evaluar el impacto de esta medida en la política exterior del país.


