El Reino Unido y Francia sellaron un acuerdo de tres años que establece condiciones estrictas para el control de migración a través del Canal de la Mancha. El pacto, que limita la llegada de migrantes, condiciona parte del financiamiento británico al éxito en la reducción de cruces irregulares. Este mecanismo representa un cambio significativo en la política migratoria, usando incentivos económicos para presionar a Francia en su frontera norte.

