El pasado 28 de octubre de 2026 dos trenes de alta velocidad colisionaron en la localidad de Urda, en la provincia de Toledo, provocando al menos 68 fallecimientos y decenas de heridos graves. La colisión, catalogada como "inexplicable" por el centro de control ferroviario, se produjo a plena hora pico, cuando ambos trenes circulaban en sentido contrario en la misma vía.
Las autoridades españolas, encabezadas por el presidente Pedro Sánchez, declararon su conmoción y ordenaron la inmediata paralización del tráfico AVE en la zona mientras se activa la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios. Los equipos de emergencia trabajaron durante varias horas para rescatar a los pasajeros atrapados entre los vagones, y los hospitales de la región se vieron saturados por la afluencia de heridos.
El accidente ha reavivado el debate sobre la seguridad de la red de alta velocidad española, que en los últimos años ha experimentado una expansión acelerada. Expertos señalan la necesidad de revisar los sistemas de señalización y los protocolos de mantenimiento, mientras que los sindicatos de trabajadores ferroviarios exigen una mayor inversión en capacitación y equipos de respuesta rápida.
A nivel internacional, el suceso ha llamado la atención de la Unión Europea, que ha ofrecido asistencia técnica para la investigación y ha subrayado la importancia de garantizar la interoperabilidad y la seguridad en los corredores de alta velocidad transfronterizos.
