En una conferencia celebrada en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, el subsecretario general de la agencia de Tecnologías de la Información y la Comunicación (ICT) de la ONU advirtió que la creciente disparidad en el acceso a la inteligencia artificial podría “profundizar la desigualdad global”.
El funcionario explicó que mientras los países desarrollados disponen de recursos para invertir en investigación, infraestructura y capacitación en IA, las naciones en desarrollo se ven limitadas por la falta de inversión y de talento especializado. Esta brecha, denominada “opportunity divide”, podría traducirse en ventajas competitivas cada vez mayores para los países con mayor capacidad tecnológica, afectando sectores como la educación, la salud y la productividad económica.
Ante este panorama, la ONU propone la creación de marcos de cooperación internacional que faciliten la transferencia de conocimientos, la financiación de proyectos de IA en regiones vulnerables y la elaboración de normas éticas que garanticen un uso responsable de la tecnología. El objetivo es evitar que la IA se convierta en un motor de exclusión y, en cambio, sirva como herramienta para reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida.
Los analistas señalan que la advertencia llega en un momento en que grandes potencias como EE. UU. y China compiten por liderar la carrera de la IA, mientras que la comunidad internacional aún carece de un consenso sólido sobre la gobernanza de estas tecnologías emergentes.
