El expresidente Donald Trump, en una entrevista concedida a Al Jazeera, reiteró su postura de que los centros de datos que procesan inteligencia artificial deben pagar “dividendos” al gobierno federal antes de las próximas elecciones intermedias. La medida, que él describió como una forma de “repartir la riqueza” generada por la IA, busca crear una nueva fuente de ingresos para financiar la campaña de sus aliados.
Trump argumentó que la explosión de la IA ha generado beneficios económicos masivos y que el sector debería contribuir al gasto público, especialmente en tiempos de elecciones. Sin embargo, la propuesta ha encontrado una fuerte oposición entre los ejecutivos de la industria tecnológica, que la califican de “imposición injusta” y temen que desincentive la inversión en infraestructura de IA.
El debate se inserta en un contexto de creciente escrutinio sobre el papel de la IA en la economía y la seguridad nacional, así como de la presión fiscal que enfrenta el Congreso para equilibrar el déficit. La iniciativa de Trump también revive la discusión sobre la financiación de campañas a través de fuentes no tradicionales.
Aunque la propuesta no ha sido formalizada en una legislación, su anuncio anticipa posibles maniobras legislativas y presiona a los legisladores a considerar nuevas formas de tributación tecnológica antes de los comicios de noviembre.