Un análisis exhaustivo publicado por The Atlantic concluye que Estados Unidos mostró grandes capacidades tácticas en la guerra con Irán, pero que Tehran emergió como vencedor a nivel estratégico. El artículo, titulado "America Looks Like a Paper Tiger" (Estados Unidos parece un tigre de papel), sostiene que la demostración de poderío militar estadounidense no logró modificar el equilibrio de poder regional.
La evaluación estratégica indica que Iran utilizó el estrecho de Ormuz como su arma más efectiva, mucho más potente que su capacidad nuclear. Al amenazar el flujo de aproximadamente el 20% del petróleo mundial, Tehran generó presiones económicas globales que obligaron a Estados Unidos a buscar una salida negociada mucho más rápido de lo que Washington habría deseado.
Un segundo análisis, titulado "America Is Now a Rogue Superpower" (Estados Unidos es ahora una superpotencia renegada), sostiene que la conducta de Washington durante el conflicto con Iran está acelerando el caos global y profundizando el aislamiento peligroso de Estados Unidos. Los expertos advierten que la combinación de acciones militares unilaterales y presión económica está erosionando la posición estadounidense en el sistema internacional.
La pregunta que los analistas se hacen es si Estados Unidos logró sus objetivos declarados al inicio de la guerra. Los objetivos clave eran impedir que Iran obtuviera un arma nuclear y degradar las capacidades militares del régimen. Las evaluaciones preliminares sugieren que ninguno de estos objetivos se ha alcanzado de manera significativa, mientras que Iran ha demostrado su capacidad de causar disrupción económica global.
El resultado estratégico sugiere un replanteamiento fundamental de la política estadounidense hacia el Medio Oriente, con implicaciones significativas para las alianzas regionales y la posición de Estados Unidos como garante de la seguridad internacional.
