El analista político Andrew Smith, de la cadena France 24, declaró que el Frente Nacional (Rassemblement National) está intentando “desintoxicarse” de su historial antisemitista para presentarse como una fuerza más moderada en la próxima contienda electoral. Según Smith, la estrategia incluye la eliminación de símbolos y discursos que históricamente han alimentado la hostilidad contra la comunidad judía.
El Frente Nacional, liderado por Marine Le Pen, ha intentado distanciarse de su pasado radical mediante la adopción de un discurso centrado en la soberanía nacional y la inmigración, pero persisten denuncias de que figuras internas siguen propagando ideas antisemitas en foros menos visibles. La campaña de rebranding incluye la contratación de asesores de imagen y la publicación de manifiestos que rechazan explícitamente el antisemitismo.
Los críticos, entre ellos organizaciones judías y partidos de izquierda, advierten que la “desintoxicación” podría ser meramente superficial, diseñada para atraer a votantes indecisos sin abordar las raíces ideológicas del partido. Señalan que la persistencia de discursos codificados y la falta de sanciones internas a miembros que incitan al odio son indicios de que el cambio es más de forma que de fondo.
El debate se intensifica en un contexto electoral donde la polarización y la lucha por el voto de los sectores conservadores son decisivas. Si el Frente Nacional logra convencer al electorado de su transformación, podría alterar significativamente la configuración del poder en la Asamblea Nacional y en las próximas elecciones presidenciales.


