El 18 de octubre de 2026, un grupo de colonos israelíes enmascarados irrumpió en una zona de la Ribera Occidental donde se encontraban varios diplomáticos europeos y un periodista estadounidense. Los agresores golpearon, empujaron y amenazaron a los funcionarios, entre los que se encontraban representantes de Francia, Alemania y el propio bloque de la Unión Europea, además del corresponsal de un medio estadounidense.
El ejército israelí condenó la violencia, calificándola de "actos aislados" y prometiendo investigar, mientras que la oficina del primer ministro sostuvo que la situación formaba parte de una "tensión creciente" en la zona. Sin embargo, el embajador de EE.UU., Mike Huckabee, designado por la administración Trump, calificó el hecho de "actitud despreciable" y pidió que los responsables fueran procesados bajo la legislación israelí.
Las reacciones internacionales no se hicieron esperar. La Comisión Europea emitió una declaración de preocupación, señalando que la seguridad de sus representantes en los territorios ocupados debía ser garantizada. Francia, a través de su canciller, solicitó una investigación exhaustiva y la aplicación de sanciones si se demostraba impunidad. Por su parte, organizaciones de derechos humanos denunciaron una impunidad estructural que permite a los colonos actuar con violencia contra civiles y funcionarios extranjeros.
El episodio reaviva el debate sobre la legalidad de los asentamientos israelíes y la protección de los derechos humanos en la Ribera Occidental. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela los próximos pasos del gobierno israelí, que deberá equilibrar la presión diplomática con la seguridad interna de los colonos.


