Una familia palestina que huyó de la violencia en la zona de Hebrón fue detenida por soldados israelíes que intentaban devolverla a su vivienda original, según informó el Tribunal Supremo de Israel. Sin embargo, un grupo de colonos se interpuso violentamente, impidiendo que los militares completaran la operación.
Los colonos, armados con palos y gritos, rodearon a los soldados y exigieron que la familia permaneciera en el campamento de refugiados, alegando derechos históricos sobre la tierra. Los militares, bajo presión, se retiraron sin lograr la restitución.
Este incidente refleja la creciente fricción entre las autoridades israelíes y los asentadores en Cisjordania, donde los colonos a menudo desafían decisiones judiciales que favorecen a los palestinos. La comunidad internacional ha condenado la violencia y ha llamado a respetar el estado de derecho.
El gobierno israelí anunció que investigará el caso y que tomará medidas disciplinarias contra los soldados involucrados, aunque la influencia de los asentadores sobre la política de seguridad sigue siendo un factor decisivo en la región.

