Durante una transmisión en vivo el 18 de octubre de 2026, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, afirmó que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, está buscando “más guerra” en la región. Estas declaraciones se produjeron en medio de un aumento de la violencia en el conflicto yemení, donde las fuerzas Houthi y la coalición liderada por Arabia Saudita intensificaron sus enfrentamientos.
Araghchi sostuvo que la política agresiva de Israel no solo amenaza la estabilidad de Israel y Palestina, sino que también alimenta la inestabilidad en países vecinos, incluido Irán. En respuesta, el portavoz del Ministerio de Defensa israelí calificó las acusaciones como infundadas y reiteró el compromiso de Israel con la seguridad de sus ciudadanos.
Mientras tanto, en Yemen, los combates se intensificaron en la región de Marib, con reportes de bombardeos aéreos y ataques con misiles que han causado numerosas bajas civiles. La comunidad internacional, a través de la ONU, ha llamado a ambas partes a cesar el fuego y retomar las negociaciones de paz, aunque la situación sigue siendo volátil.
Los analistas advierten que la retórica beligerante entre Irán e Israel, sumada al conflicto en Yemen, podría desencadenar una escalada mayor en Oriente Medio, involucrando a actores regionales y potencialmente afectando los precios del petróleo y la seguridad de rutas marítimas estratégicas.

