En medio de la guerra civil que arrasa el país desde 2023, los sudaneses con enfermedades crónicas se ven obligados a elegir entre comprar alimentos o adquirir medicinas vitales. Los precios de los fármacos han aumentado hasta un 300 % debido a la interrupción de las rutas de suministro y la inflación descontrolada.
Organizaciones humanitarias advierten que la falta de acceso a tratamientos para enfermedades como la diabetes, la hipertensión y el VIH está provocando un aumento de muertes evitables. Los hospitales en Jartum y Darfur operan con recursos mínimos y dependen de ayuda internacional que se ve obstaculizada por los combates.
Las familias, a menudo desplazadas, deben recorrer largas distancias bajo riesgo de bombardeos para conseguir alimentos básicos, mientras que los medicamentos se venden en mercados informales a precios exorbitantes. Esta situación ha generado una crisis de salud pública que supera la capacidad del sistema sanitario nacional.
La comunidad internacional ha llamado a un alto el fuego humanitario y a la apertura de corredores seguros para la entrega de ayuda, pero la falta de acuerdos entre las facciones en conflicto retrasa cualquier avance.
