Un dron operado por fuerzas paramilitares sudanesas impactó una concentración de desplazados cerca de la frontera con Etiopía, provocando la muerte de 41 personas, entre ellas ocho niños, según informó un grupo de derechos humanos. La zona, ubicada en el estado de Darfur, ha sido escenario de constantes enfrentamientos entre el ejército regular y milicias aliadas.
Testigos describieron que el ataque se produjo mientras los civiles esperaban asistencia humanitaria. Las autoridades sudanesas no han reconocido la responsabilidad del golpe, pero la comunidad internacional ha condenado la violencia contra población vulnerable.
Organizaciones de derechos humanos exigen una investigación independiente y el acceso sin restricciones de ayuda humanitaria a la zona, advirtiendo que la falta de protección podría desencadenar una nueva ola de desplazamientos masivos.
El incidente se suma a una serie de ofensivas aéreas que han caracterizado la guerra en el oeste de Sudán, complicando los esfuerzos de mediación liderados por la Unión Africana y la ONU para alcanzar un alto el fuego sostenible.

