Un dron impactó en la zona urbana de Nyala, la capital del estado de Darfur, el 27 de octubre de 2026, matando al menos 21 personas e hiriendo a 40 más. El ataque se produce en medio de la escalada de enfrentamientos entre el Ejército de Salvación de Sudán (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), que se disputan el control de recursos estratégicos en el este del país.
Según testigos locales, el dron sobrevoló la zona comercial de la ciudad antes de lanzar una serie de explosiones que destruyeron varios edificios civiles, incluidos hospitales improvisados y mercados. La infraestructura eléctrica de la región quedó gravemente dañada, dejando a millones de habitantes sin energía eléctrica, lo que complica aún más la entrega de ayuda humanitaria.
Organizaciones internacionales han condenado el ataque, señalando que el uso de drones en conflictos internos aumenta el riesgo de víctimas civiles y dificulta la rendición de cuentas. La ONU ha pedido una investigación independiente y ha instado a ambas partes a respetar el derecho internacional humanitario.
El incidente subraya la fragilidad de la situación en Sudán, donde la guerra civil que estalló en 2023 ha desplazado a más de 5 millones de personas y ha provocado una crisis de alimentos y salud que amenaza la estabilidad de toda la región del Sahel.
