En la madrugada del 4 de octubre de 2026, fuerzas rusas lanzaron un misil contra uno de los puentes más importantes que cruza el río Dniéper en Kyiv. El ataque coincidió con la visita oficial del canciller alemán Friedrich Merz, quien se encontraba en la ciudad para reforzar la cooperación militar y económica entre Alemania y Ucrania.
El puente, conocido como el Puente de la Libertad, sufrió daños estructurales significativos, obligando a su cierre temporal y provocando interrupciones en el tráfico de mercancías y pasajeros. Según los informes preliminares, al menos tres civiles resultaron heridos y se registraron daños colaterales en edificios cercanos.
La presencia de Merz no impidió que el ataque se ejecutara, lo que ha generado una fuerte condena por parte de la Unión Europea y la OTAN. El canciller, en una declaración posterior, calificó el acto como una "violación flagrante del derecho internacional" y reiteró el compromiso de Alemania de seguir suministrando ayuda militar a Ucrania.
Este incidente eleva la tensión en la ya frágil línea de frente del conflicto, poniendo en relieve la capacidad de Rusia para lanzar operaciones de precisión incluso bajo la mirada de la diplomacia occidental. Analistas advierten que la respuesta de la UE podría incluir nuevas sanciones económicas y un aumento de la asistencia defensiva a Kyiv.

