El domingo, los hutíes, el grupo rebelde yemení respaldado por Irán, lanzaron un nuevo ataque contra el Aeropuerto Internacional King Khalid de Riyadh, causando daños estructurales y la interrupción de vuelos internacionales. Este incidente se produce un día después de otro ataque que también alcanzó la infraestructura aeroportuaria de la capital saudí.
Las autoridades saudíes confirmaron que varios proyectiles impactaron en la zona de llegadas del aeropuerto, aunque afortunadamente no se reportaron víctimas mortales. Sin embargo, la amenaza persiste, ya que los hutíes han demostrado capacidad para alcanzar objetivos estratégicos dentro del territorio saudí.
En respuesta, gobiernos de Estados Unidos, Australia, Canadá, Japón, Corea del Sur y Nueva Zelanda emitieron advertencias de viaje, instando a sus ciudadanos a evitar desplazarse a Arabia Saudita mientras persista la amenaza de ataques aéreos. Estas alertas subrayan la creciente preocupación internacional por la seguridad del tráfico aéreo en la región.
El ataque reaviva el debate sobre la participación de Arabia Saudita en el conflicto yemení y su capacidad para proteger infraestructuras críticas. Analistas señalan que la presión sobre el reino podría traducirse en una reevaluación de su estrategia militar y diplomática en el Golfo, mientras la comunidad internacional observa con cautela la evolución de la guerra en Yemen.


