La Policía de la India arrestó el viernes 15 de octubre a Abhijeet Dipke, líder y fundador del movimiento juvenil conocido como “Partido de las Cucarachas”. El operativo se realizó en la capital, Delhi, mientras el activista se dirigía a una manifestación programada para denunciar supuestas irregularidades en el censo nacional y exigir la renuncia del presidente. Las autoridades alegaron que Dipke había incitado a la desobediencia civil y violado la Ley de Orden Público, por lo que se le imputó el delito de incitación a disturbios.
El arresto desencadenó una serie de protestas espontáneas en Delhi, Mumbai, Bangalore y otras ciudades, donde decenas de miles de estudiantes y simpatizantes del movimiento se congregaron frente a comisarías y edificios gubernamentales. Los manifestantes portaban pancartas con la imagen de una cucaracha, símbolo del partido, y coreaban consignas contra la corrupción y la manipulación del censo. En varios puntos se registraron enfrentamientos con la policía, que utilizó gases lacrimógenos y balas de goma para dispersar a la multitud.
Organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, denunciaron la detención como una violación al derecho a la libre expresión y al derecho de reunión pacífica. En una declaración, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU pidió al gobierno indio que garantice un proceso judicial transparente y que libere a Dipke mientras se esclarecen los hechos. Por su parte, el Ministerio del Interior defendió la medida, argumentando que la seguridad pública estaba en riesgo ante la creciente radicalización de algunos sectores juveniles.
El caso ha reavivado el debate interno sobre la gestión del censo, la participación política de los jóvenes y la respuesta del Estado frente a los movimientos de protesta. Mientras tanto, la defensa del Partido de las Cucarachas ha anunciado que continuará con la agenda de la manifestación, aunque bajo una estrategia de desobediencia civil no violenta, y ha pedido la intervención de observadores internacionales para supervisar el proceso judicial de su líder.

