Las autoridades jordanas informaron que, en las últimas semanas, se han detectado al menos treinta intentos de contrabando de cocaína y heroína desde Israel hacia Jordania mediante drones de bajo vuelo y globos aerostáticos equipados con compartimentos ocultos. Cada intento ha sido interceptado gracias a sistemas de radar y patrullas terrestres reforzadas.
El fenómeno se enmarca en una evolución tecnológica del narcotráfico, que busca eludir los controles tradicionales en la frontera de 57 kilómetros que separa a ambos países. Según el Ministerio de Interior jordano, el volumen de droga incautada ha aumentado un 150 % respecto al mismo período del año anterior.
Israel, por su parte, ha negado cualquier complicidad estatal y ha anunciado la apertura de una comisión de investigación para identificar a los grupos criminales involucrados. La cooperación entre los servicios de inteligencia de ambos estados se ha intensificado, con intercambios de información en tiempo real y operativos conjuntos.
Los analistas advierten que la escalada de este tipo de actividades podría desestabilizar la frágil paz que mantiene la frontera desde el tratado de paz de 1994, obligando a la comunidad internacional a prestar mayor atención a la seguridad del corredor del Levante.


