Dos hombres que prefirieron permanecer en el anonimato han relatado a la BBC sus experiencias dentro de una red de sabotaje que, según afirman, colabora con la inteligencia ucraniana. Las actividades descritas incluyen la infiltración de instalaciones estratégicas, la difusión de información comprometida y la realización de actos de sabotaje contra infraestructura crítica.
Los informantes, que se describen como ex‑militares y operativos de inteligencia, explicaron que su objetivo es debilitar la capacidad operativa del Kremlin y crear incertidumbre dentro de las filas de las fuerzas de seguridad rusas. Según sus declaraciones, la red cuenta con apoyo logístico y financiero proveniente de Kiev, aunque niegan cualquier vínculo directo con el gobierno ucraniano.
Expertos en seguridad señalan que este tipo de operaciones encubiertas representa una nueva dimensión del conflicto entre Rusia y Ucrania, donde la guerra no solo se libra en el campo de batalla, sino también en el terreno de la información y la acción clandestina. La existencia de estos grupos plantea desafíos para la seguridad interna de Rusia y podría desencadenar represiones más severas contra la disidencia.
Las autoridades rusas no han comentado oficialmente sobre estas acusaciones, pero se sospecha que podrían iniciar investigaciones para desarticular la supuesta red. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención el desarrollo de estas tácticas de guerra híbrida, que podrían influir en la dinámica del conflicto en los próximos meses.


