Un informe de DW destaca que el número de migrantes que cruzan el mar Mediterráneo desde el este de Libia hacia la isla griega de Creta ha aumentado notablemente en los últimos meses.
Las rutas, gestionadas por redes criminales que también se benefician del contrabando de petróleo y gas en la zona, aprovechan la fragilidad del control estatal libio para trasladar a cientos de personas en embarcaciones precarias, poniendo en riesgo sus vidas.
Las autoridades griegas, sobrepasadas por la llegada constante de embarcaciones de rescate, han solicitado apoyo adicional de la UE para reforzar la vigilancia marítima y los centros de acogida en Creta.
Este fenómeno se inserta en un contexto más amplio de inestabilidad política y económica en Libia, donde facciones rivales compiten por el control de los recursos energéticos y los puntos de salida hacia Europa, generando un círculo vicioso de migración forzada y explotación.
Mientras tanto, organizaciones humanitarias advierten que la falta de soluciones estructurales podría traducirse en un aumento de muertes en el mar y en una mayor presión sobre los sistemas de asilo europeos.
