El presidente de Brasil, Lula, criticó la designación de grupos criminales como terroristas. Lula argumentó que esta designación podría ser utilizada para justificar la represión y la violencia contra los grupos marginados. La designación de grupos criminales como terroristas ha generado debate en Brasil, ya que algunos argumentan que es necesaria para combatir el crimen, mientras que otros la consideran una amenaza a los derechos humanos.
