En la cumbre celebrada el 28 de octubre de 2026 en Ottawa, los líderes de Canadá y la Unión Europea acordaron iniciar negociaciones para que Canadá sea el primer país fuera del bloque en obtener la condición de miembro asociado. La iniciativa, anunciada por la Comisión Europea, pretende crear un marco institucional que facilite la cooperación en áreas como energía, investigación y defensa, además de reducir barreras arancelarias.
El contexto está marcado por la reciente imposición de aranceles por parte de EE. UU a acero y aluminio canadienses, una medida que ha tensionado la relación norte‑americana. La UE busca, con esta oferta, reforzar su vínculo con Canadá como contrapeso a la presión estadounidense y como parte de una estrategia más amplia de diversificación de socios comerciales.
Los negociadores canadienses han señalado que la condición de miembro asociado no implica una integración política completa, pero sí garantiza un acceso preferencial a los mercados del bloque y la participación en ciertos programas de investigación y desarrollo. Asimismo, se prevé la creación de un consejo bilateral que supervise la implementación de acuerdos sectoriales.
Expertos advierten que la medida podría desencadenar una respuesta de Washington, que podría intensificar sus políticas arancelarias o buscar acuerdos bilaterales alternativos. Sin embargo, la propuesta también abre la posibilidad de que Canadá juegue un rol mediador entre EE. UU y la UE en futuros debates sobre normas comerciales y de seguridad.

