Durante la tercera Cumbre Rusia‑África, celebrada el 28 de octubre de 2026, el presidente Vladimir Putin sostuvo una rueda de prensa ante la presencia de decenas de jefes de Estado y de gobierno africanos. En su intervención, Putin afirmó que Moscú es el mejor socio del continente, subrayando que Rusia no persigue una política de "neo‑colonialismo" ni de imposición de valores occidentales.
El mandatario resaltó la disposición de Rusia a ofrecer asistencia en sectores como energía, defensa y agricultura, sin atar la ayuda a reformas democráticas o de derechos humanos. Además, criticó lo que describió como el "imperialismo colonial" de Occidente, insinuando que la relación con África debe basarse en el respeto mutuo y la soberanía.
Los líderes africanos, entre los que se encontraban representantes de Nigeria, Sudáfrica, Kenia y Egipto, recibieron la propuesta con cautela, señalando la necesidad de diversificar sus socios estratégicos frente a la creciente competencia entre China, Estados Unidos y la Unión Europea. La cumbre también sirvió para anunciar nuevos acuerdos bilaterales en energía nuclear y entrenamiento militar.
Esta postura de Putin se inserta en una estrategia más amplia de Rusia para contrarrestar la influencia occidental en África, un continente que ha visto un aumento de inversiones chinas y una creciente presencia militar de Estados Unidos. La declaración podría traducirse en una mayor presencia de misiones militares rusas y proyectos de infraestructura, lo que tendría implicaciones geopolíticas de largo plazo.

