En una declaración conjunta, el gobierno de Canadá y la Comisión Europea anunciaron que dejarán de lado la propuesta de membresía asociada que había sido discutida durante varios años. En su lugar, se enfocarán en acuerdos sectoriales que fortalezcan la colaboración en tecnología, energía limpia y defensa. Los ministros de Comercio de ambos bloques subrayaron que la medida busca evitar burocracias innecesarias y acelerar la implementación de proyectos conjuntos. Sin embargo, algunos analistas advierten que la ausencia de un marco institucional sólido podría limitar la capacidad de resolver disputas comerciales de forma estructurada. La medida se produce en un contexto de creciente competencia económica con China y la necesidad de diversificar las cadenas de suministro. Se espera que los nuevos tratados entren en vigor a mediados de 2027, tras la ratificación parlamentaria en Ottawa y Bruselas.

