En la cumbre de Canadá‑UE celebrada en Montreal, el ministro de Finanzas del Reino Unido, Jeremy Carney, anunció su intención de promover vínculos económicos más profundos entre ambas partes. Carney subrayó que la figura de "miembro asociado" ya no está sobre la mesa, y que el foco se desplazará a acuerdos sectoriales que incluyan inversión, energía verde y normas regulatorias conjuntas.
Los delegados canadienses y europeos, encabezados por la ministra de Comercio de Canadá, recibieron la propuesta con cautela pero mostraron interés en explorar oportunidades en sectores como la tecnología limpia y la cadena de suministro de semiconductores. La reunión contó también con la presencia de representantes de la Comisión Europea y de varios estados miembros que buscan diversificar sus mercados ante la incertidumbre global.
El anuncio se produce en un contexto de tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, lo que ha llevado a Canadá y la UE a buscar una mayor cooperación para proteger sus economías. Un acuerdo más estrecho podría también reforzar la posición geopolítica de ambos bloques frente a potencias emergentes.
En los próximos meses, se espera la creación de grupos de trabajo bilaterales que definan los detalles de los futuros pactos, mientras que los legisladores de ambos continentes evaluarán los impactos regulatorios y de soberanía que conllevarían estos nuevos lazos.

