China ha condenado a dos exministros de defensa, Wei Fenghe y Li Shangfu, a prisión perpetua por corrupción, según informes del BBC y el New York Times. La sentencia, aunque suspendida, marca un hito en la purga de altos mandos militares acusados de enriquecimiento ilícito. Este episodio ocurre en un contexto de tensiones internas en el Partido Comunista, que busca reforzar su autoridad ante desafíos económicos y de seguridad. La purga también responde a la necesidad de modernizar el ejército frente a la creciente influencia de EE.UU. en la región.


