El lunes 12 de octubre de 2026, la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte) lanzó varios misiles balísticos desde su costa este, dirigidos al mar de Japón. Las autoridades surcoreanas y japonesas confirmaron la detección de los proyectiles mediante sus sistemas de vigilancia aérea y marítima, y declararon el espacio aéreo y marítimo en la zona como restringido durante varias horas.
El episodio se produce apenas dos días después de que Corea del Sur realizara una prueba de misil hipersónico, lo que, según analistas militares, podría haber motivado a Pyongyang a demostrar su capacidad de disuasión. El Ministerio de Defensa de Japón y el Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur emitieron comunicados en los que condenan el acto como una escalada provocadora que pone en riesgo la estabilidad regional.
Organizaciones internacionales, entre ellas la ONU, solicitaron a Pyongyang que se abstenga de acciones que puedan desestabilizar la zona. Hasta el momento, el gobierno norcoreano no ha emitido una declaración oficial sobre los lanzamientos, aunque fuentes cercanas al régimen sugieren que se trató de una “demostración de fuerza”.
El incidente ha reavivado el debate sobre la necesidad de reforzar los sistemas de defensa antimisiles en la península y ha llevado a Corea del Sur y Japón a coordinar ejercicios conjuntos de respuesta. Asimismo, se ha intensificado la vigilancia de los buques comerciales que transitan por el estrecho de Corea, pues el riesgo de que algún misil caiga en rutas de navegación es una preocupación latente para la comunidad marítima internacional.

