El 13 de octubre de 2026, la Unión Africana celebró una reunión en Kigali, Ruanda, donde participaron tres expresidentes africanos para abordar la crisis humanitaria y de seguridad que se vive en el este de la República Democrática del Congo. Los líderes enfatizaron la necesidad de reforzar los compromisos de seguridad, proteger a los refugiados y mejorar la cooperación entre los estados miembros.
Durante la cumbre, se acordó la creación de una fuerza conjunta de estabilización bajo el mando de la ONU, con apoyo logístico de los países vecinos, aunque la financiación sigue sin definirse. Asimismo, se discutió la apertura de corredores humanitarios seguros para los más de 200.000 desplazados que buscan refugio en Uganda y Ruanda.
A pesar de los discursos, la falta de un plan operativo claro y la persistente presencia de grupos armados como el M23 y milicias locales generan escepticismo entre los observadores internacionales. La comunidad internacional ha instado a la ONU a acelerar la entrega de ayuda y a presionar a los actores armados para que cesen el fuego.
La reunión también sirvió como plataforma para que los expresidentes compartieran experiencias de procesos de paz en sus respectivos países, aunque la complejidad del conflicto congoleño, alimentado por recursos minerales y rivalidades étnicas, sigue representando un desafío formidable para la estabilidad regional.

