El jueves 24 de septiembre de 2026, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, tomó la tribuna de la Asamblea General de la ONU para defender la política militar en la Franja de Gaza. En su discurso, describió las acusaciones de genocidio contra Israel como "la mayor mentira del siglo" y afirmó que el país debe ganar la guerra porque no tiene otra opción.
Al iniciar su intervención, varios delegados de países árabes y occidentales, entre ellos representantes de Brasil, Sudáfrica y Malasia, abandonaron la sala en señal de protesta. Los medios internacionales reportaron que alrededor de una veintena de delegados se retiraron antes de que terminara el discurso.
La reacción diplomática no se limitó al gesto simbólico; varios gobiernos presentaron notas de protesta al Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, exigiendo una investigación independiente sobre posibles crímenes de guerra. La comunidad de la ONU ha anunciado que abrirá una mesa de debate para evaluar la situación humanitaria en Gaza.
El episodio subraya la creciente polarización en la esfera internacional respecto al conflicto israelí‑palestino y plantea interrogantes sobre la efectividad de la ONU como foro para la resolución de disputas cuando los principales actores se niegan a dialogar.