En una entrevista concedida a un medio estadounidense, el expresidente Donald Trump declaró que él “merece” el Premio Nobel de la Paz, argumentando que su gestión había contribuido a la estabilidad global al negociar acuerdos comerciales y presionar a China. Trump calificó la decisión del comité Nobel como un “gran descrédito” para la institución, insinuando que la premiación sería una forma de legitimar su figura política.
La afirmación provocó una ola de reacciones entre líderes mundiales y analistas. Varios ex funcionarios del Departamento de Estado recordaron la retirada de EE. UU. del Acuerdo Nuclear con Irán y la política de “America First” como ejemplos de acciones que, según ellos, contravienen los principios de paz. Por su parte, algunos simpatizantes de Trump interpretaron sus palabras como una estrategia para movilizar a su base antes de las elecciones de medio término.
El Comité Nobel de la Paz, que no ha anunciado ningún candidato para el próximo año, no emitió comentarios oficiales sobre la declaración. Sin embargo, la controversia subraya la creciente politización de los premios internacionales y la tendencia de figuras públicas a utilizarlos como herramientas de propaganda.
En el contexto de la campaña electoral de 2026, la declaración de Trump se inserta en una serie de maniobras mediáticas destinadas a mantener su relevancia política, a pesar de no estar registrado como candidato a ningún cargo. Analistas de medios advierten que este tipo de declaraciones pueden intensificar la polarización interna de EE. UU. y afectar la percepción internacional del país.


