El Departamento de Estado de Estados Unidos, en una declaración emitida el 16 de octubre de 2026, instó a los gobiernos de Etiopía y Eritrea a retomar las conversaciones de paz que se habían estancado desde el fin de la guerra fronteriza de 2000. La petición se produce en medio de un aumento de los enfrentamientos esporádicos a lo largo de la zona fronteriza del río Mareb, donde ambas partes acusan al otro de incursiones militares.
Los funcionarios estadounidenses señalaron que la falta de un acuerdo definitivo mantiene a la región vulnerable a la radicalización de grupos armados y a la expansión de flujos de refugiados hacia Sudán y Yibuti. En este contexto, EE. U. ofreció mediar a través de un grupo de trabajo conjunto con la Unión Africana y la Comisión de la ONU para la Integración de Sudán (UNMIS).
Etiopía, bajo el liderazgo del primer ministro Abiy Ahmed, ha manifestado su disposición a negociar, aunque insiste en que Eritrea debe reconocer la soberanía etíope sobre la zona de Badme. Eritrea, por su parte, mantiene una postura firme y ha denunciado la intervención externa como una violación de su soberanía.
El llamado a la diplomacia llega justo cuando la comunidad internacional teme que la escalada de violencia pueda afectar la producción de café y algodón en la región, sectores críticos para la economía de ambos países. La presión de los socios comerciales y de organismos multilaterales podría acelerar la búsqueda de una solución negociada.

