El Departamento de Defensa de los Estados Unidos anunció que todos los bombarderos B‑1 Lancer que estaban estacionados en la base aérea británica RAF Fairford han sido devueltos a sus bases de origen. La medida, comunicada el domingo 27 de septiembre de 2026, forma parte de una re‑evaluación de la postura militar estadounidense en Europa tras los últimos cambios en la seguridad regional.
La RAF Fairford, ubicada en Gloucestershire, ha sido tradicionalmente una instalación clave para la proyección de poder aéreo de la OTAN, al albergar aviones de largo alcance de la Fuerza Aérea estadounidense. La salida de los B‑1 implica que, por ahora, la capacidad de bombardeo estratégico de EE. UU. en territorio británico quedará limitada a otras plataformas, como los aviones de reabastecimiento y los cazas de quinta generación que continúan operando en otras bases.
El Pentágono explicó que la decisión responde a la necesidad de concentrar los recursos en otras áreas de mayor riesgo, particularmente en el Indo‑Pacífico, donde la competencia con China se ha intensificado. Asimismo, la medida busca aliviar la presión política interna del Reino Unido, donde algunos sectores han cuestionado la permanencia de armas nucleares y convencionales estadounidenses en suelo británico.
Aunque la retirada no afecta los compromisos de defensa mutua bajo el Tratado del Atlántico Norte, sí genera incertidumbre sobre la futura configuración de la presencia militar estadounidense en Europa. Los aliados seguirán coordinando ejercicios conjuntos y mantendrán canales de comunicación para garantizar la interoperabilidad y la respuesta rápida ante cualquier amenaza.


