En una entrevista concedida a France 24, el expresidente de Estonia, Toomas Toom, sostuvo que la administración estadounidense está mostrando señales de “inclinarse” hacia Moscú, lo que se traduce en una postura menos confrontacional en la arena internacional.
El comentario surge en un momento en que varios gobiernos europeos, desde Berlín hasta París, han reiterado su compromiso con la defensa de Ucrania, enviando armas de largo alcance y reforzando la ayuda financiera.
Toom explicó que la percepción de una mayor flexibilidad de EE. UU. podría alentar a Rusia a intensificar sus operaciones militares en la zona de Donbás y a presionar a los aliados de la OTAN para que reconsideren sus sanciones.
Los analistas de seguridad advierten que cualquier cambio real en la política estadounidense tendría repercusiones profundas en la arquitectura de seguridad europea, potencialmente debilitando la disuasión colectiva y reconfigurando las alianzas estratégicas en la región.


