El presidente egipcio, Abdel Fattah al‑Sisi, declaró el 17 de octubre que Egipto está dispuesto a ofrecer "cualquier medida" de asistencia defensiva a Arabia Saudita si ésta lo solicita. La declaración se produce en un contexto de crecientes tensiones entre Arabia Saudita e Irán, donde la rivalidad sectaria y geopolítica se ha intensificado en los últimos años.
Sisi subrayó que la cooperación militar entre ambos estados es parte de una estrategia regional para garantizar la estabilidad y la seguridad frente a amenazas externas, particularmente en el mar Rojo y en los campos petroleros del Golfo. La oferta egipcia incluye apoyo logístico, entrenamiento y posible suministro de equipos, aunque no se especificaron los tipos de armamento.
Analistas de seguridad advierten que esta medida podría provocar una respuesta de Irán y sus aliados, que podrían reforzar sus propias capacidades militares en la zona, aumentando el riesgo de enfrentamientos indirectos. Además, la postura egipcia podría influir en las negociaciones de paz en Yemen, donde Arabia Saudita lidera una coalición contra los rebeldes hutí respaldados por Irán.
En el plano interno, la decisión refuerza la imagen de Sisi como un líder firme en política exterior, consolidando su apoyo entre sectores conservadores y militares dentro de Egipto. Sin embargo, críticos internos señalan que la participación en conflictos externos podría desviar recursos de los desafíos económicos y sociales que enfrenta el país.

