En los últimos meses de la contienda presidencial brasileña, el candidato del Partido de los Trabajadores, Luiz Inácio Lula da Silva, contó con el apoyo de un canal de WhatsApp llamado “Ejército de Lula”. Según la BBC, el canal acumuló cerca de 11 millones de suscriptores, muchos de los cuales fueron reclutados por el exdiputado André Janones, quien organizó la difusión de mensajes, videos y llamadas a la acción.
El uso intensivo de la plataforma permitió coordinar actos de campaña, distribuir información sobre los lugares de votación y contrarrestar desinformación. La estrategia se tradujo en una mayor presencia física de simpatizantes en los colegios electorales, especialmente en regiones tradicionalmente indecisas.
Los resultados oficiales mostraron que Lula obtuvo una ventaja de más del 10 % sobre su rival, con una participación histórica que superó el 80 % del padrón. Analistas de tecnología y política coinciden en que la campaña digital fue un factor clave para revertir la tendencia desfavorable que llevaba la candidatura en los primeros sondeos.
Este caso abre un debate sobre el futuro de la movilización política en la región: ¿será el WhatsApp el nuevo “megáfono” de los partidos, o plantea riesgos de manipulación masiva? La experiencia brasileña será estudiada por campañas de todo el continente, que buscan replicar el modelo de organización a bajo costo y alto impacto.


