El Congreso de los Estados Unidos aprobó, por un margen estrecho, una medida de poder bélico que permite al presidente usar fuerza militar contra Irán sin la aprobación previa del Senado. La legislación, que se presenta como una respuesta a la creciente tensión en el Golfo, marca un hito histórico al romper con la política de Trump, quien había declarado que ignoraría cualquier mandato de este tipo. El presidente Donald Trump, en declaraciones a la prensa, criticó la medida y afirmó que no la ejecutaría. A su vez, el jefe de la OTAN, Mark Rutte, denunció la falta de participación de sus aliados en una posible operación contra Irán, mientras que el presidente de la Corte Penal Internacional presentó una demanda contra la administración por sanciones económicas. La medida, aunque limitada en alcance, tiene un fuerte componente simbólico y político, reforzando la posición de Washington frente a Irán y sus aliados.
El debate se intensificó cuando el presidente de la OTAN, Mark Rutte, exigió una mayor participación de sus miembros en la defensa de la región, mientras que el presidente de la Corte Penal Internacional, Kimberly Prost, inició una demanda contra la administración por la imposición de sanciones que, según ella, violan el derecho internacional. La medida también incluye una cláusula que permite al presidente ofrecer un alivio económico a Irán, siempre y cuando se cumplan ciertas condiciones.
El Congreso, que ha sido históricamente cauteloso en la autorización de acciones militares, considera que la medida es necesaria para proteger los intereses de Estados Unidos en el Medio Oriente. La aprobación de la ley se produce en un contexto de creciente tensión entre Washington y Teherán, con la amenaza de un conflicto abierto.
La medida ha generado un debate intenso en Washington, con voces que la ven como un paso necesario para proteger los intereses de Estados Unidos y otras que la consideran una provocación que podría escalar el conflicto en la región.

