El 19 de junio, el Parlamento de Zimbabue aprobó una ley que extiende el mandato del presidente Emmerson Mnangagwa por dos años adicionales, eliminando la necesidad de elecciones presidenciales directas. La medida, que se aprobó con un margen de 63 votos a favor, ha sido criticada por la oposición y por organismos internacionales que la califican de retroceso democrático. Mnangagwa, quien ha gobernado el país desde 2017, argumentó que la reforma garantizaría la estabilidad política y la continuidad de los proyectos de desarrollo. Sin embargo, la oposición sostiene que la ley consolida el poder de Mnangagwa y debilita la democracia multipartidista. La comunidad internacional, incluida la Unión Europea, ha pedido una revisión de la ley y la celebración de elecciones libres en el futuro cercano.
