El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió una declaración pública en la que calificó de "mal comportamiento" a los rebeldes hutíes de Yemen por sus recientes ataques contra objetivos saudíes. La acusación se produjo mientras el gobierno saudí decidió suspender todos los vuelos comerciales que operan desde y hacia su territorio, citando riesgos para la seguridad de la aviación.
Los ataques hutíes, que incluyen misiles balísticos y drones, se han intensificado en los últimos días, alcanzando instalaciones energéticas y zonas pobladas en la costa del Mar Rojo. La respuesta saudí busca limitar la movilidad de sus fuerzas y proteger la infraestructura crítica del país.
La intervención de Trump se produce en el marco de una creciente presión internacional para que los actores regionales reduzcan la violencia y retomen negociaciones de paz. Sin embargo, la declaración del mandatario estadounidense también refleja la política exterior de su administración, que ha adoptado una postura más directa contra los grupos respaldados por Irán.
La suspensión de vuelos saudíes afecta a cientos de pasajeros y a la cadena de suministro de mercancías que transitan por el corredor aéreo del Golfo, generando repercusiones económicas en la región y aumentando la incertidumbre para los operadores logísticos internacionales.
